Corazones, estrellas, horóscopos y todo el mundo bailando para nadie. Erik y Frank cruzan una ciudad que vive con la cabeza agachada, donde cada gesto se puntúa y cada plato se fotografía antes de probarlo.
La economía del like
Tres segundos con el dedo en la pantalla y ya no decides nada: lo ves, lo quieres. Las redes sociales están diseñadas para eso. Cada notificación, cada corazón y cada vídeo que empieza solo es una pequeña recompensa que nos pide volver a por la siguiente.
Un corazón detrás de otro

Horóscopos, retos virales, bailes que se repiten en millones de cuentas. El contenido cambia, pero el mecanismo es el mismo: aprobación inmediata, medida en números. Y cuando la vida se mide en números, siempre parece que faltan unos cuantos.
Cinco estrellas en la foto

Hoy todo se puntúa: el bar de la esquina, la peluquería, el último plato que nos han servido. Las reseñas prometen una cosa y la realidad, a veces, enseña otra. Entre lo que se publica y lo que se vive hay cada vez más distancia, y casi nadie se para a mirarla.
Enganchados

La expresión de este chaval resume el capítulo: euforia y vacío en la misma cara. No hace falta ser un experto para reconocer el gesto, basta con mirarse en el reflejo de la pantalla apagada después de una hora de scroll.
Mirar sin pantalla de por medio
Desactivar los contadores de likes, quitar las notificaciones que no aportan nada, fijarse un rato al día sin móvil. Son gestos pequeños, pero devuelven algo que las redes se llevan sin pedir permiso: la atención.
Un fotógrafo entre millones de fotos
En el capítulo 5 de Photo Xperience, Erik y Frank siguen su paseo por una ciudad que lo fotografía todo y no mira nada. Humor negro y sátira social sobre las redes, los likes y lo que estamos dispuestos a perder a cambio de un poco de aprobación.
Photo Xperience es una serie de animación para adultos de Cryogenic Studios: un cóctel de terror, humor negro y sátira social con banda sonora de heavy metal. Una historia de Abel Portillo, hecha en Igualada.
Erik era un fotógrafo incomprendido. Allí donde presentaba su portfolio, lo rechazaban: nadie entendía su manera de mirar. Él no buscaba una pose. Buscaba la esencia, el alma, aquello que los demás no ven. Un día, tras un incidente, despierta en el infierno, medio muerto, sin recordar nada de su pasado y junto a lo que queda de su cámara hecha trizas. Sobrevivir ahí abajo será lo fácil. Lo difícil será recordar quién era.