Antes del callejón, antes de la espiral, antes del infierno: una boda, un despido y una sesión de moda que se tuerce.
El oficio del fotógrafo de bodas
Hay pocos encargos tan exigentes como una boda. No se puede repetir el «sí, quiero», no hay segunda toma del primer beso y la luz de la iglesia no espera a nadie. Todo pasa una vez, delante de cien invitados, y el fotógrafo tiene que estar en el sitio exacto, con los ajustes exactos, justo un segundo antes de que ocurra.
Un día que no se repite
Una boda son en realidad varias sesiones encadenadas: los preparativos, la ceremonia, los retratos de pareja, el banquete, el baile. Cada una pide un ritmo y una luz distintos, y entre medias hay que anticiparse a lo que va a pasar: la mirada de la madre, la lágrima del padrino, el niño que se escapa por el pasillo. La técnica se da por hecha. Lo que distingue a un buen fotógrafo de bodas es la capacidad de estar en todas partes sin que nadie lo note.
Lo que el cliente pide y lo que el fotógrafo ve
Casi todas las parejas llegan con una lista: la foto con los abuelos, la de los anillos, la del ramo. Y casi todos los fotógrafos llevan dentro otra lista, la suya, hecha de encuadres raros, momentos que nadie ha pedido y planos que solo tienen sentido para quien los dispara. El oficio consiste en entregar la primera sin renunciar del todo a la segunda.
Cuando tu estilo no encaja
Muchos fotógrafos conocen la sensación de enseñar un portfolio y ver caras de desconcierto. Demasiado personal, demasiado oscuro, demasiado raro. Las agencias de moda buscan una imagen que venda, los estudios buscan alguien que no dé problemas y los clientes buscan lo que ya han visto en otra parte. Tener una mirada propia es lo que hace grande a un fotógrafo, pero también es lo que más puertas le cierra al principio.
Moda: la búsqueda de la imagen perfecta
La fotografía de moda lleva esa tensión al extremo. Estilismo, maquillaje, iluminación, retoque: todo un equipo trabajando para fabricar una belleza que no existe. ¿Y si alguien en esa sesión no estuviera buscando la imagen perfecta, sino algo que ningún retoque puede fabricar?
En el capítulo 2 de Photo Xperience viajamos al pasado de Erik: un fotógrafo con una manera de mirar que nadie entiende, un trabajo de bodas, un despido y una sesión de moda que no sale como debería. Es el principio de todo, contado antes del principio.
Photo Xperience es una serie de animación para adultos de Cryogenic Studios: un cóctel de terror, humor negro y sátira social con banda sonora de heavy metal. Una historia de Abel Portillo, hecha en Igualada.
Erik era un fotógrafo incomprendido. Allí donde presentaba su portfolio, lo rechazaban: nadie entendía su manera de mirar. Él no buscaba una pose. Buscaba la esencia, el alma, aquello que los demás no ven. Un día, tras un incidente, despierta en el infierno, medio muerto, sin recordar nada de su pasado y junto a lo que queda de su cámara hecha trizas. Sobrevivir ahí abajo será lo fácil. Lo difícil será recordar quién era.